Etiquetas08/07/2014

Las dos cumbres de Freixenet

Reconocida a nivel mundial por sus excepcionales Cava, la bodega española Freixenet es también un destacado productor de vinos tintos de alta gama. Con el lanzamiento de Dos Cumbres, nace el primer ejemplar de sus vinos argentinos orientados a este segmento.

Con más de 16 bodegas repartidas en las mejores regiones vitivinícolas del planeta, Freixenet supo hacerse en los últimos años un lugar entre las grandes casas productoras de vinos a nivel global, tanto de espumantes (con el Cava a la cabeza) como de vinos tranquilos, de diferentes niveles de precio.

Pero, si bien su presencia en el país ya suma más de 20 años, éste perfil de la bodega no había sido mostrado hasta ahora al consumidor local, donde se la identifica claramente con espumantes y vinos de gamas masivas.

Entendiendo que el objetivo de instalarse en Argentina ya se logró, van ahora por una segunda etapa desafiante: lanzar sus primeros vinos argentinos de alta gama. Llega así Dos Cumbres, un tinto de corte compuesto principalmente por Malbec (64%), Syrah (21%) y Cabernet Sauvignon (13%), a los que se suman leves aportes de Tempranillo y Tannat (1% cada uno).

Todas las uvas de esta cosecha 2011 (la primera que sacan al mercado) provienen de viñedos propios adquiridos en 2003 en la zona de Gualtallary, salvo el Cabernet Sauvignon, que se lo compran a un productor de la zona hasta tanto vayan logrando la cantidad y calidad que necesitan desde su propia finca.

Su enólogo José Antonio Montilla lo presenta como un “blend de blends”, ya que los cortes fueron realizados antes de su paso por barricas, permitiendo que los diferentes varietales vayan evolucionando juntos durante su contacto con la madera, en la cuál reposan durante 14 meses.

Lo que más agrada es que, a pesar de sus 15° de alcohol (que ni se sienten) y de su gran potencial de guarda, no es un vino que debamos esperar años en abrir o que requiera la comida de nuestras vidas para ser descorchado.

Se deja tomar desde el primer sorbo, donde aparece en primer plano mucha fruta negra madura y trazos sutilmente tostados de la madera, con notas a café recién molido, apoyados en una agradable y refrescante acidez, muy propia de los vinos de éste terroir.

Resulta un ejemplar de taninos golosos, dados por el aporte del Malbec, así como agradables notas florales y herbáceas, característica muy presente en el Syrah de zonas frías así como en el Cabernet Sauvignon de esta región. Ya está disponible en vinotecas por $252.

Por Javier Menajosky

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