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Restós02/06/2014

La nueva cara de Tô

Luego una apertura rutilante hace ya cuatro años, Tô se renueva manteniendo, eso sí, su leit motiv primigenio: la cocina “frapanese”, una suerte de síntesis entre las cocinas de Japón y Francia. Un lugar que hizo mucho ruido al abrir, y que quiere seguir haciéndolo.

Cuando abrió, Tô enseguida se convirtió en uno de esos lugares del que todos hablaban. No era para menos: la combinación de Japón y Franciasonaba interesante, su dueño Toufic Reda era todo un personaje, y el lugar era precioso. Pasaron los años, las aguas se calmaron. Hoy, Tô se muestra más maduro, ya sin Toufic (ni sus excentricidades), y apuesta por una nueva etapa, siempre con una premisa: la buena cocina.

Apenas entrás al salón, con techo de doble altura, se destaca la barra a la izquierda, muy bien iluminada y mejor surtida, con taburetes muy cómodos para esperar mesa o directamente comer mientras el sushiman trabaja delante tuyo. Si vas en pareja, lo mejor es el salón del entrepiso, donde mesas bajas y luces tenues redondean un ambiente íntimo y acogedor.

Una buena idea es arrancar picando algo del kaiten, emblema de este lugar, una cinta transportadora que circula por la barra con algunas pequeñas raciones que van saliendo de acuerdo al humor del chef. Ideal acompañarlo con algún trago ($68 a $75) como el Bisontini (Zubrowka, syrup de romero y jugo de limón) o un refrescante Gin Cup (almíbar, gin, Hesperidina, pomelo y tónica).

De las entradas, gustó mucho el pulpo a pil pil ($140), una generosa porción que sale acompañada de papas rosti y un exquisito helado de zanahoria. Acorde a los tiempos que corren, la carta también incluye platos peruanos, entre los que se destacó el tiradito de salmón con salsa Tô($170) de sésamo, lima y soja y unos ceviches muy bien logrados, con un buen punto de picante que desafía los paladares más conservadores.

Los rolls de Tô ($160 a $180) tienen un toque adicional, juguetón, que los aleja del clasicismo: podrá ser una cobertura de ceviche o una fritura profunda con salsa de mariscos, en algunos casos más lograda que en otros, como en el Samurai, relleno de camarón, centolla, palta, pepino y huevas de pescado. Tradicionalistas, abstenerse.

Para los que reniegan de mariscos y pescados, hay un lomo con salsa de hongos o una bondiola braseada con salsa tonkatsu y pure de batatas. La influencia gala se hace sentir sobre todo en los postres, bien ejecutados por la pastelera Laura Martínez. Para destacar: el helado de jazmín que acompaña el marquise de chocolate, una delicia aromática.

La carta de vinos ofrece buena variedad de vinos por copa y una cuidada selección de bodegas boutique y tradicionales, con precios tal vez algo elevados. Pero se entiende: queda claro que no es un lugar donde buscar precio, sino ambiente canchero, bien jetsetero, con rica comida.Tal vez no sea el lugar donde comer todos los días, pero sí es una opción divertida para esa salida en la que te tuneás acorde y recorré la noche palermitana.


Costa Rica 6000 Tel: 4772-8569
Lunes a sábado de 20 al cierre.

Sebastián Laffaye

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