Etiquetas09/11/2013

Lo más nuevo de Luigi Bosca

No es común que una bodega entre las más prestigiosas del país presente de pronto cuatro vinos nuevos. Y eso es lo que acaba de hacer Luigi Bosca. Una demostración que el prestigio y la historia no están para dormirse en los laureles, sino para apostar cada día a más.

No se queda quieta: cada año, Luigi Bosca trae alguna novedad. Alguna vez fue su línea Gala, otra el fantástico De Sangre. Pero esta vez la sorpresa fue aún mayor: la familia Arizu apostó fuerte y presentó en un mismo mes cuatro nuevos vinos, cada uno muy especial y distinto a los otros de la casa, pero siempre con la mirada puesta en el terroir, tal como debe hacer una bodega que lo que busca es tener personalidad.

El primer vino que probamos fue el fantástico Luigi Bosca Riesling, proveniente de uvas de Las Compuertas. Acá vale la pena recordar queLuigi Bosca es una de las pocas bodegas que siempre apostó a este varietal, y ahora lo hace con este flamante vino (que reemplazará a los antiguos Riesling de la marca). De fincas de 60 años de edad, es un vino joven pero con gran complejidad, que coquetea con ese sabor terpénico que uno imagina en un Torrontés, pero lo maneja de manera elegante, más a lo Sauvignon Blanc. Vale $108 y es una delicia.

El segundo vino es esa cepa que tanto gusta en el mundo, y que en la Argentina está creciendo a grandes pasos: la Pinot Noir. En este caso, la finca (de 55 años de edad) está en La Consulta, a unos 1170 metros sobre el nivel del mar, y de ahí vienen las uvas del clon 777 traído por la familia Arizu de la Borgoña francesa que dan vida a esta botella. Un Pinot de esos que gustan a todos, que tiene la potencia de la fruta roja, de la frutilla, con aromas dulces y delicados, ayudados por un pequeño paso por barrica (50% del vino se cría de 6 a 8 meses en barricas americanas de segundo uso). Un Pinot para sumar a la lista de buenos Pinot nacionales. Precio: $199.

Por último, probamos el nuevo Malbec. En este caso, un Malbec de terroir (el vino se llama Terroir Los Miradores), bien Valle de Uco, intenso, floral, oscuro y rico. En este caso, un 30% del vino se cría en barricas de roble francés nuevas durante 12 meses, lo que obviamente aporta sus aromas, si bien está claro que la apuesta no es enmascarar sabores con madera, sino apenas acompañar la concentración de este vino, que tranquilamente se puede esperar unos añitos antes de abrirlo. Vale $220 la botella.

En los tres casos, la imagen es bien nueva, y estuvo a cargo de la agencia de diseño Lorenzo Shakespear, que armó etiquetas a partir de tres ejes esenciales: las evocaciones de cada varietal, la renovación de la impronta de la marca y el terroir como territorio privilegiado. Y esos tres ejes se notan en cada uno de los vinos.

A todo esto hay que sumar un cuarto vino, que ya está en góndola pero aún no probamos, que es parte de su línea más clásica (la homónima Luigi Bosca), en este caso un corte (el segundo de la línea, además del De Sangre) bien clásico en la composición, de Cabernet Sauvignon y Malbec en partes iguales, de cosecha 2011. Según nos cuentan, el Cabernet Sauvignon de Maipú es el que aporta la estructura y el cuerpo, mientras que el Malbec de Vistalba otorga la expresión mineral, las notas de fruta negra y las especias dulces. Habrá que probarlo.

Luigi Bosca es una de las pocas bodegas de muy alta gama que logró expandirse dentro el mercado local como sinónimo de calidad y a su vez popularidad. De hecho, vende la mayor parte de sus vinos en la propia Argentina, si bien también exporta a gran parte del mundo. Y sigue marcando el rumbo, con nuevas etiquetas, nuevas ideas y grandes vinos.

Rodolfo Reich

¿Te gustó? Compartilo o dejá tu comentario

       

TOP DE NOTAS !