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Restós12/05/2015

Sabor nocturno: Oporto abre de noche

Es uno de los lugares más cancheros de BA, con una decoración impecable, una terraza única y una propuesta que entiende a la perfección por dónde van las nuevas tendencias de la gastronomía local. Desde su apertura, Oporto no deja de sorprendernos. Y ahora suma una deliciosa propuesta para la noche.

Oporto Almacén es uno de esos lugares que dejarán impronta en la gastronomía argentina. De hecho, que ya lo está haciendo. Por lo pronto, el lugar marcó un antes y después en Nuñez, donde ya hay un pequeño polo gastronómico. Y lo hizo con un ambiente único -con la firma del arquitecto Horacio Gallo-, con sus azulejos blancos recortados con paneles de madera que suman calidez, y con su mobiliario y vajilla cuidados. Pero también con una propuesta que condensa mucho de lo que está pasando hoy mismo en la gastronomía local. Dos ejemplos: la vinoteca, en el primer piso del loca, donde uno puede elegir el vino que quiera (esté o no en la carta) y pagarlo a precio de retail; y la rotisería, que ofrece clásicos porteños y fiambres de alta calidad para llevar a casa, y que ahora se mudó justo al lado del local para ampliar así el salón.

Oporto no se queda quieto. Con almuerzos a salón siempre lleno, y con la flamante terraza para disfrutar los atardeceres (en otoño la cubren y calefaccionan), hace unos pocos meses dieron un nuevo paso, abrir de noche con una carta de platos especial, que mantiene la lógica estricta del lugar: el protagonista es el producto, con algunos guiños a la cocina casera pero siempre en versiones delicadas y muy bien trabajadas. De entrada, los ya clásicos de la casa buñuelos de espinaca ($80), que salen con mayonesa casera y salsa de tomate. Secos y esponjosos, son una maravilla. Quisieramos decir, "cómo los que hacía mi abuela", pero no: son mejores. También, tartare de lomo sellado ($115), hongo relleno con panceta ($95), salchicha casera y más ricuras.

De principales, tremendo cochinillo ($310) de piel crocante y grasosa que se deshace en la boca, jugoso magret de pato ($240) que sale con humita y emulsión de zapallo y limón, además de ravioles de berenjena ($150), merluza negra, salmón rosado, ojo de bife y, como detalle de color, un extra large T-Bone de 900 gramos a $420.

Un servicio joven, aceitado y muy cordial, sommelier incluido, inteligente selección de vinos a precio muy amable, un puñado de cócteles delicados para empezar o terminar la cena y la selección de raciones y quesos que ya es marca registrada del lugar (vitel toné, lengua a la vinagreta, pulpo español, jamón crudo, brie, morbier, burrata y muchos etcs). Todo esto le da su personalidad única a Oporto Almacén.

Muchas veces resulta artificial cuando se nota que un restaurante busca todo el tiempo marcar tendencia. Pero Oporto lo hace de la mejor manera posible: con alta calidad de producto y sabores deliciosos, en un ambiente impecable.

Rodolfo Reich

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