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Restós20/08/2015

La Locanda, un viaje a Cerdeña

Abierto hace ya cuatro años, La Locanda es el último bastión de la comida sarda en la ciudad de Buenos Aires, donde recrea un pedacito de ésta mágica isla del mediterráneo en pleno corazón de Palermo chico. Italianidad al palo en los platos y el ambiente, que anfitriona todas las noches su carismático chef Daniele Pinna.

Sobre la calle Pagano, justo atrás del emblemático edificio del Automovil Club Argentino, se erige casi escondida, La Locanda. Una porción de Italia en pleno Buenos Aires. Basta con caminar su vereda o atravesar su puerta para toparse con el omnipresente Daniele Pinna, su chef-propietario, que también oficia de camarero, recepcionista, maitre y anfitrión, no porque le falte un equipo que lo secunde sino porque su personalidad y simpatía ocupa ampliamente el lugar. La misma que despliega en la señal El Gourmet, por la cuál se fue haciendo más conocido en los últimos tiempos.

Entrar en la Locanda es como entrar a su casa. Y es que éste tano de 35 años, que supo comandar la cocina de Cuccina Paradiso del genial Donato de Santis antes de abrir su propio restaurante, lleva la hospitalidad en la sangre. Cocina desde los 14 años, oficio que aprendió de su padre, también chef y dueño de un restaurante en su Cerdeña natal, luego de lo cuál salió a perfeccionarse en otras cocinas del mundo, sellando su pasaporte en destinos como New Castle, Barcelona, Málaga y la vecina Toscana.

La Locanda significa una casa italiana que se ha acondicionado como alojamiento para huéspedes, pero que a pesar de su apertura al público, mantiene el espíritu y las comodidades de cualquier casa de familia. Exactamente lo mismo que sucede en el local de Daniele, que logra transportarte a su pueblo natal a través de los sabores, la decoración y la música, como si estuvieras comiendo en su propia casa.

El salón, algo pequeño, tiene capacidad para 30 cubiertos y se viste de rojo y negro en sus mesas, emulando los colores de la bandera isleña. Sus paredes están recubiertas de vinos, spirits y delis italianas, las que también venden al público: pastas Divella, Procciuto Di Parma, cous cous marriquí, quesos y charcuterías del mundo, entre otras delicias. Y es habitual que entre las mesas, Daniele elabore pastas frescas a la vista de todos los comensales.

Los Platos

Obviamente, las recetas italianas dominan la escena, las que se reparten en cuatro capítulos, en una carta que fue creciendo desde su apertura: entradas o anti-pasti, Primi Piatti, Secondo Piatti y finalmente los Dolces. Pero es habitual que Daniele la pase por alto al ubicarte en una de las mesas y comience a bajarte platos a piaccere, acompañados de una descripción vociferada hacia todo el salón, en el más puro dialecto italiano del sur de la bota. Si entendiste, bien, y sino, también. A ése juego te prestás cuando vas allí. Lo que podemos garantizarte es que, si uno se suelta, hasta se la pasa mejor que si hay que ponerse a elegir entre tantas opciones.

Las entradas se dividen entre Terra y Mare, entra las que nos gustaron mucho las Polpette Fritte (Albóndigas de bondiola y dulce de tomates / $100), la Melanzane alla Parmigiana (Mil hojas de berenjenas , queso Parmesano y salsa de tomates Frescos / $140) y el Antipasto Sardo (Jamón, salamín y quesos italianos / $180), algo honeroso pero que vale lo que cuesta.

A su turno, los principales desfilan entre opciones de Terra, Mare y Rissotos, donde pueden encontrarse unas exquisitas Lasagna a la Bolognese (con ragú de carne y queso parmesano $160), unos Pappardelle al tartufo (Cintas anchas a la crema de trufas blancas / $220), los Spaghetti Gamberi e Ruchetta (Pasta seca con langostinos y Rúcula / $190) o un Risotto ai funghi porcini (Arroz con hongos porcinos de Italia / $260), entre otras opciones y platos del día, que van cambiando.

Finalmente los dulces encierran algunos de los postres más simples pero entrañables como el Tiramisú de la Mamma (Mascarpone, savoiardi, licor de anís y café / $75), la Mousse de Cioccolato ($85) o el Zabaglione y amaretti (Sabayón con amaretti y crema batida / $80).

La carta se complementa con una nutrida e interesante selección de etiquetas, incluyendo varios vinos importados de España, Francia e Italia, junto con grandes ejemplares nacionales. También se ofrece una lograda selección de licores (Mirto Bianco/Rosso, Sambuca, Crema de Amaro Averna), amargos (Amaro Cynar/Averna/Montenegro; Fernet Branca, Branca menta), grappas (Riserva/Bianca Carpene Malvolti, Grappa Averna, Grapa del I del Contadino), otros aperitivos, whiskeys, cognacs y brandys

Extra!

Si vas en plan de tertulia, negocios oscuros o simplemente buscás mayor privacidad, tienen un enigmático escondite en el subsuelo, ideal para un convite de hasta 12 comensales. Éste espacio recrea la atmósfera de los años ´20 en los Estados Unidos, cuando imperaba la ley seca y el expendio ilegal de bebidas alcohólicas debía hacerse tras bambalinas, en los llamados speakeasy. Como telón de fondo, una heladera alberga algunas de las mayores delicias que se sirven en el restaurante: sus quesos, trufas, jamones, y otros manjares.

En suma, un rincón de la bella Italia en Buenos Aires, pura, caótica y auténtica como Daniele. Un bálsamo de frescura entre tanta propuesta acartonada, que esperemos logre perdurar por siempre.

La Locanda

José León Pagano 2697

Reservas al 4806-6343

Martes a jueves de 20 a 24 hs / Viernes y sabados de 12 a 16 y de 20 a 24hs / Domingos de 12 a 16hs

Principales tarjetas

Javier Menajovsky

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