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Propuestas14/10/2016

Los 10 planes imperdibles para foodies en Bariloche

A pocos días de que haya finalizado la 3era edición de Bariloche a la Carta, el festival gastronómico más importante de la Patagonia cordillerana, te contamos lo que no te podés perder en tu próximo viaje al sur si lo tuyo es la pasión por comer & beber.

1 - Alojarte en El Casco Art Hotel

Sumergirse en sus paisajes y en su pileta climatizada in-out, para sentir que la felicidad es parte de éste mundo. Y como todo viaje foodie comienza por la mesa, no salir del hotel hasta haber probado las creaciones que salen de la cocina de Ana Lucía Arias, su chef ejecutiva, que reproduce en los platos y en sus sabores el mismo arte que invade a todo el hotel (su dueño lo es también de la reconocida galería Zurbaran). Se impone comenzar con el Carpaccio de Lomo de Ciervo, Helado de Oliva, Avellanas Crocantes y Alcaparras, que ganó como mejor entrada en las votaciones del festival, elegido por la gente.

2 - Almorzar y soñar en Casa Cassis

Hablamos del restaurante de la genial Mariana "China" Müller, que atrapa a sus comensales con platos de una intensa delicadeza, llenos de sabor y alegría. Como la que ella transmite con su interminable sonrisa, rodeada de sus hijos más grandes que la ayudan con el servicio, mientras los más chicos miran y aprenden (y también se van metiendo de a poco, siguiendo el legado). Ernesto Wolf es el otro alma mater del lugar, tan simpático y querible como ella, que dan ganas de abrazarlos a todos y quedarse la vida entera. La vista al Lago Gutierrez completa la escena y la vuelve bucólica.

3 - Recorrer la bodega de vinagres de Müller & Wolf, y su huerta orgánica

De allí sale buena parte de lo que llega al plato. Ahí nomás, a menos de 1km del salón. Aprender de lo que cuenta Ernesto acerca de algunas “malezas” que cultiva, a las que él rebautiza como “buenezas”, por ser comestibles y valiosas para una cocina que se apoya en las hierbas autóctonas, las que crecen cerca de las ollas y sartenes. Apasionarse con la acidez de los vinagres que hace la China, uno de los aderezos más ninguneados que existe, cuando ella revela el mundo de sutilezas que los mismos encierran. Catarlos, desde el néctar puro hasta los que llevan meses de guarda en barrica (sí, hablamos de vinagre criado en madera, una verdadera genialidad).

4 - Probar los cacaos de diferentes procedencias y concentraciones en Mamuschka

Llegar incluso a los míticos 100%, escuchando a Matías Carzalo, hijo de Juan Carlos, el fundador de esta prestigiosa casa productora, en su masterclass sobre granos de cacao “bean to bar” (del grano a la barra).

5 – Desayunar o merendar en Rapa Nui, inmerso en un mundo de chocolate

Y darle un mordisco a sus tabletas hechas a base de cerveza negra Stout, de la cervecería Berlina, oriunda de la región, con quienes establecieron un fructífero intercambio creativo donde la contracara de esta logradísima barra es una cerveza negra hecha a base del más puro chocolate de la casa.

Y como el expertise de su familia fundadora, con Diego Fenoglio a la cabeza, es combinar magistralmente bebidas alcohólicas con chocolates, no hay que dejar el local sin perderse un rato entre sus bombones rellenos de Absolut de Frambuesa, Cointreau, Absynthe y hasta whiskies patagónicos como el Madoc, de Pablo Tognetti, productor de la zona.

6 – Conocerlo a Pablo Tognetti y conversar sobre whiskies patagónicos en su destilería de Dina Huapi

Muy cerca de la ciudad, donde los elabora para un mercado creciente de spirits locales. Relacionado también con los inicios del otro single malt emblemático de la región, La Alazana, es una referencia ineludible para fans de las maltas que quieren entender mejor lo que sucede por estas tierras.

7 - Explorar el Llao Llao

Detenerse en su sala de té por la tarde y en su restaurante Los Césares por la noche, donde lo deleitarán su chef ejecutivo Federico Gastón Dominguez Fontán y su pastry chef, Claudio Ilundayn, dos luminarias de la cocina patagónica que brillan en cada servicio de un hotel de otros tiempos. Habituados a atender a más de 1000 comensales entre todos sus espacios, así como a las mesas chicas del poder global (como cuando los visitó Obama hace unos meses), se destacan por su tratamiento de los insumos y carnes locales, en las que descollan.

Un buen ejemplo de ello es su multipremiado Cordero en dos cocciones (osobuco & rack), texturas de papas y vegetales de estación, que acaba de ganar como el mejor plato principal de Bariloche a la Carta 2016, por el voto popular.

8 - Comerte unas brutas carnes de pastura en El Boliche de Alberto

Un carismático parrillero local que se volvió el más exitoso entre sus colegas por saber interpretar que lo que buscan los turistas que invaden Bariloche cada temporada, especialmente los brasileros, es un buen corte de carne bien jugoso y tierno, servido en porciones inabordables. Y sirve las mejores de la ciudad, por varios cuerpos.

9 - Conocer El Obrador

Es el semillero donde se forman las nuevas generaciones de chefs patagónicos y donde se divierten cocinando los amateurs de Bariloche que toman sus cursos cortos de “cocina recreativa”, como la denominan allí. Conducido por Emiliano Schobert, quien se radicó en Bariloche hace casi 10 años, es una de las escuelas de cocina con mejor estética del país, y mucho equipamiento. La estrella culinaria brasilera, Alex Atala, pasó por allí y dejó una estela que aún perdura.

Extra!: En Noviembre visita la escuela un verdadero talento del arte en azúcar, Carlos Lischetti, un rosarino que triunfa en europa gracias a las obras de arte comestibles que construye en azúcar. Un verdadero hallazgo de Emiliano en traerlo país, algo que esperemos no tarde en repetirse. Las imágenes lo dicen todo.

10 - Agendarte para viajar al próximo festival Bariloche a La Carta en 2017

Organizado por Lucio Bellora, con mucho apoyo gubernamental, tanto a nivel nacional como provincial y local, así como por las cámaras empresarias del sector, se ha logrado instalar en su 3era edición como una de las grandes fechas del calendario nacional de festejos gastronómicos.

Con un balance de 30.000 comensales que disfrutaron de los platos que ofrecieron más de 70 restaurantes adheridos al circuito y las 35.000 que visitaron su gran Feria Gastronómica emplazada en el Centro Cívico, es un evento imperdible para quien viaja con la idea de explorar los destinos desde sus comidas y bebidas.

Además el festival es una buena oportunidad para encontrarse con chefs de otras ciudades de la región, como Pablo Buzzo y Leo Morsella, referentes de San Martin de los Andes y Villa La Angostura respectivamente, los cuales tuvieron una activa participación dentro de los contenidos de toda la semana.

Una excusa más para viajar al fascinante sur argentino, que siempre logró enamorar a todos sus visitantes con sus paisajes y sus atractivos naturales para disfrutar de los deportes invernales, pero que ahora encuentra un nuevo universo de argumentos en la comida, cada vez más local, cada vez de mayo calidad. Sólo hacía falta un festival como éste que lo pusiera de relieve y al que definitivamente volveremos cada vez que podamos.

Javier Menajovsky

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