Argentina
México
España

 

El Vino de la Semana23/03/2017

Confuso 2014 de Confuso Wines

“Hacer vinos para aprender”. Eso se propuso Federico Schneidewind, un periodista rosarino fanático y especialista de todo lo que encierra esta bebida, que se lanzó a la aventura de elaborarlo hace poco más de tres años. Y como buen comunicador, supo condensar en el nombre de su proyecto y de su primera etiqueta, la desorientación inicial que la aventura le deparaba.

Sin embargo, tenía bien en claro hacia donde quería ir: “quiero hacer vinos únicos, diferentes y que representen mi gusto a la hora de beberlos”. Egoista quizás, osado sin dudas, el resultado no podía ser mejor. Y por eso elegimos su primera etiqueta como recomendado de esta semana, en una selección donde sólo entran aquellos vinos que, también de forma arbitraria, nos gustan beber a nosotros.

El proyecto

Fede es un joven comunicador del Litoral, que acostumbraba a desandar muy seguido la distancia que lo separaba de las viñas mendocinas. Hasta que un día de 2013, esa distancia comenzó a acercarse como nunca antes.

Matías Michelini fue quien lo ayudó en sus primeros pasos, hospedando sus ganas en bodega Zorzal, en el Alto Gualtallary del Valle de Uco, y guiándolo en su confusión para poder lograr encontrar el vino deseado en el producto de su esfuerzo. Con el tiempo se sucederían otros amigos del vino, que encontrarían en el sueño de Federico un lindo proyecto del cuál formar parte, a veces incluso con una sola etiqueta.

Al calor de esos viajes y esas colaboraciones nacerían marcas como Conjunto, en honor a ese trabajo en tandem que algunos vinos cristalizaron, así como Verdaderos Invisibles, en homenaje a los tantos que forman parte del backstage de esta apasionante industria, en la cuál las luces no les llegan a todos. Y por supuesto también Contento, quizás el mejor término para describir el presente de Federico, que anda feliz viendo como crecen sus vinos, cosecha tras cosecha.

El vino

Elegimos su primera creación, en primer lugar porque nos encantó. Encierra enigmas y recovecos propios de quien recorre una geografía desconocida, casi sin mapas y referencias, pero sabiendo muy bien adonde quiere llegar. También lo elegimos porque es el vino donde mayor intervención tuvo su hacedor. Eligió las uvas, las maceró, acompañó todo su proceso de fermentación y tomó todas las decisiones claves, incluso a contramano de lo que le indicaban sus mentores en algunos casos.

Se trata de un exquisito Cabernet Franc (94%) co-fermentado con un ligero aporte de Sauvignon Blanc (6%), que sin cambiar su esencia de vino tinto, le aportó aún más frescura y vibra, como le sucede a los Syrah del Ródano, que reciben un aporte similar de Viognier. Tinto y blanco entremezclados, para aportar confusión y acentuar su estilo irreverente.

De aromas austeros, su terreno es la boca, donde vá desenvolviendo sus diferentes capas de sabores. Se siente casi de inmediato la presencia de un chocolate bien amargo y premium, como los que vienen de Ecuador, acompañado casi a la par con mucha fruta negra madura, algo de especies y hierbas frescas. Fiel a su nombre, hay de todo en su complejidad, pero conviviendo en armónica interacción. La acidez llega bien equilibrada y le aporta jugosidad, dando ganas de beberse la copa entera. Rico rico.

Se consigue por $480 en muy poquitas vinotecas especializadas, como la de Musu o la de Joaquin Alberdi.

Javier Menajovsky

¿Te gustó? Compartilo o dejá tu comentario

TOP DE NOTAS !