Argentina
México
España

 


Etiquetas02/04/2018

Seis vinos para beber en otoño

Tres blancos y tres tintos ideales para recibir a la media estación. Ni frío ni calor, y un poco de ambos, que se disfrutan mas con un rico vino en la copa. Aquí, nuestros seis recomendados para beber mientras van cayendo las hojas.

Tres blancos

Viña Las Perdices Riesling 2017 / Agrelo, Mendoza ($346)

Arrancamos con una linda novedad que llega desde una bodega que la tiene atada haciendo blancos y que sigue expandiendo su nutrida oferta (es posiblemente la bodega que más etiquetas ofrece en relación a su tamaño, y no parece que fueran a deternerse acá…). La Riesling es una cepa que brilla en Alemania, donde su expresión recorre los extremos: desde esos blancos super acidos, de esos que fruncen las quijadas, hasta los intensamente dulces. Pero en todos los casos siempre faciles de beber y super elegantes.

En nuestro clima bastante más benévolo el perfil es más goloso, aun en los ejemplares secos (sin azucar) como el que nos convoca. El detalle de su botella fina y alta, tan característica de su terroir de origen, anticipan la elegncia que se encontrará al descorcharla.

Viña Las Perdices persigue con éste lanzamiento profundizar su búqueda por elaborar vinos con cepas y técnicas no tradicionales, como ya lo hace con sus celebrados Albariño y Malbec Ice, a los que a partir de ahora agrupa bajo una nueva linea bautizada “Exploración”, de la que este Riesling pasa a formar parte.

Desierto Pampa Chardonnay 2017 / 25 de Mayo, La Pampa ($500)

Ubicada en el norte de la Patagonia, tan cerca de Neuquén y Río Negro como del sur mendocino, Bodega del Desierto la sigue rompiendo con todo lo que hace. Y si bien no son los únicos que producen vino en su provincia, juegan por el momento en solitario mostrando todo el potencial de La Pampa a la hora de elaborar grandes vinos.

Y con este Chardonnay lo vuelve a demostrar: austero como el desierto en sus aromas, su virtuosismo se despliega en la boca. Nada empalagoso, recorre un agradable equilibrio entre lo que buscamos de los Chardonnay de toda la vida, con leves notas a manteca y pan tostado que vienen de la madera, y lo que proponen los más modernitos donde se impone la frescura, el costado cítrico y su final algo tropical, que alegra a todo aquél que lo bebe.

Un apto para todo público que se bebe solo y que bien vale su precio.

Antonio Mas Núcleo Chardonnay 2017 / La Arboleda, Valle de Uco, Mendoza ($349)

Pocos enólogos saben tanto de vinos blancos como Antonio Mas. Su formación patagónica, donde reinaba un Semillón poco valorado al que supo domar y extraer de él toda la elegancia que hoy le conocemos, marcaron a fuego su capacidad de lograr grandes vinos blancos comenzando de la nada. Lo logrado con su Tocai Friulano en Finca La Anita, convertido en uno de los primeros blancos de guarda que tuvo el país es otro de sus memorables hitos, del que sobreviven muy pocas botellas.

Hoy al frente de su propio proyecto y a pocos días de haber terminado la cosecha 2018 en su finca ubicada en una localidad emergente del Valle de Uco bautizada La Arboleda, nos trae este genial Chardonnay que se encuentra en su punto óptimo de maduración y frescura. Un ejemplar que representa una de sus mejores creaciones, con toda la delicadeza y sensualidad por la que se caracterizan sus vinos.

Tres tintos

Andeluna 1300 Malbec 2017 / Gualtallary, Valle de Uco, Mendoza ($275)

Arrancamos la terna de tintos con un ejemplar nacido en las frías alturas del Valle de Uco, de donde nos trae su carácter fresco, frutado y levemente mineral, ideal para descorchar como aperitivo. Su nombre remite a los más de 1300 metros sobre el nivel del mar en donde nacen sus uvas, las que luego se elaboran a pocos metros de los viñedos, logrando así mantener todos sus aromas y sabores a montaña.

En la copa vas a encontrarte un Malbec bien delgado y lineal, algo alejado de esos ejemplares más golosos y corpulentos de otras latitudes, ideal para descubrir otras facetas de nuestra cepa insignia que suelen encontrarse recién en botellas de precio más elevado. Es en ese sentido una excelente carta de presentación de por donde vienen los nuevos Malbec, donde la modernidad de su propuesta se impone sobre lo clásico de su expresión. Aún así, es un Malbec con todas las letras, que se reconoce como tal y que se disfruta hasta la última gota.

Susana Balbo Críos Malbec 2017 / Valle de Uco, Mendoza ($251)

Hace un tiempo que los vinos jóvenes de Susana Balbo se vienen presentando con una lograda estética donde el estilo vintage convive con lo moderno, en un movimiento por darle más independencia y personalidad. Es así como cada etiqueta refuerza una parte de sus postulados, que en su conjunto pueden verse como un manifesto donde la creatividad y la frescura ocupa el lugar central. Y al beber sus vinos, se sienten igual.

Este ejemplar proviene de una selección de los mejores terroirs del Valle de Uco, que tuvo una crianza de 9 meses en barricas de roble francés, para dar como resultado un vino bien frutado junto con sutiles notas a especias dulces y la suave golosidad tan propia del Malbec.

Ideal para beber en una larga mesa de amigos rodeado de ricas carnes, vegetales y ensaladas, o en compañía de una buena picada.

Lamadrid Gran Reserva Cabernet Franc 2012 / Agrelo, Mendoza ($560)

Cerramos con uno de esos vinos que dejan marca y que alimentan las largas sobremesas, ideal para esos días mas frescos que nos regala el otoño. Se trata del primer Cabernet Franc Gran Reserva que lanza la bodega Lamadrid, donde vuelven a lucirse con esta cepa. Y es que los hermanos Pablo y Héctor Durigutti son expertos en elaborarla, trazando un camino de calidad y consistencia dificil de igualar.

Se trata de single vineyards nacido en Agrelo, la micro zona responsable de que se hable tanto de esta cepa en la Argentina. Elaborado con uvas provenientes de viñedos plantados en el año 2004, es un vino con crianza de 16 meses en barricas de roble francés (40% nuevas y 60 % en barricas de segundo uso). Al beberlo se sienten enseguida sus suaves aromas a pimiento morrón asado juntos con hierbas aromáticas, especias y un agradable final que recuerda al cuero y a la vainilla.

Un vino para pensar, soñar y compartir. Y sobre todo para disfrutar, que la vida es un ratito y vale la pena vivirla bebiendo vinos como este.

Javier Menajovsky

¿Te gustó? Compartilo o dejá tu comentario


TOP DE NOTAS !