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Viajes03/07/2018

Beber y soñar en Cafayate

El epicentro de los Valles Calchaquíes ofrece una escapada de relax y placer, rodeado de coloridas quebradas y viñedos de altura. Ideal para cortar con la rutina del año laboral disfrutando de humitas, tamales, locros y empanadas, así como de sus vinos tan particulares, a pocos metros de donde nacen sus uvas. Un verdadero oasis de tranquilidad, enclavado en un terroir que no para de evolucionar.

A tan sólo dos horas de vuelo de Buenos Aires, y otras tanto serpenteando la pintoresca ruta nacional 68, que corre en paralelo a montañas de sorprendentes colores y formas, emerge Cafayate, uno de los oasis más preciados del noroeste argentino y cuna de alguno de sus mejores vinos.

La quietud que ofrece su ritmo pueblerino contrasta con la revolución silenciosa que se vive en todo el valle cuyos territorios dedicados a la vid viven una expansión sin precedente: tanto hacia el sur, cruzando unos 80km hacia Catamarca, para llegar a nuevos viñedos como el de Chañar Punco, de Bodega El Esteco, así como hacia el norte, pasando Molinos y Cachi para llegar a Payogasta, donde las vides parecen tocar el cielo, a casi tres mil metros de altura sobre el nivel del mar, logrando expresiones irrepetibles en otros lados del mundo. Una búsqueda por nuevos terroir que no se detiene ni en extensión ni en altura, dando lugar a algunos de los proyectos más singulares del universo vitivinícola actual.

Mientras tanto, en Cafayate reina la calma, y ese es su principal atractivo. Viñedos hasta donde se pierde la mirada rodeados de coloridas quebradas, llamas pastando y sus omnipresentes cardones que todo lo cubren. Un entorno que enamora y desacelera las pulsaciones, sobre todo si a la mesa llegan unas ricas humitas y empanadas, regadas con buen vino de la zona.

Dormir en los viñedos

Una de las postales más deseadas a la hora de viajar a las rutas del vino es la de amanecer junto a las vides, a pocos metros de donde nacen las uvas que darán lugar a los grandes vinos de la región. Detenerse a descansar en la antigüa casona colonial de Patios de Cafayate se posiciona entonces como una de las mejores opciones.

Emplazada en el medio de los viñedos de la bodega El Esteco, y con los Valles Calchaquíes como telón fondo, el casco de la finca - que supo pertenecer a la tradicional familia Michel Torino fundado en 1892, hoy es parte y alma de este increíble hotel de anchas paredes, cúpulas vidriadas que iluminan los corredores, tejas españolas en sus techos , portales de hierro forjado, fuentes rumorosas, típicos aljibes, y una amplia colección de muebles y cuadros de época. Una propuesta única en Cafayate que une en torno a la temática del vino, la bodega y el hotel. Parada obligada para quienes quieran disfrutar de su hospitalidad, el paisaje que lo rodea, su historia, su arte y de la increíble calidez de su gente.

Sus 32 habitaciones dispuestas entre amplios patios al mejor estilo colonial, nos reciben con la comodidad de su amplitud y con su mobiliario original, pero también con la modernidad de su equipamiento y servicios, incluyendo un atractivo Spa, con programas que tienen al vino como su principal protagonista.

Jardines prolijamente mantenidos, y una magnífica pileta rodeada por pérgolas cargadas de uvas enmarcan las tardes de los valles, dando frescura al radiante sol. Un corral con llamas, desde donde parten excursiones a caballo por los viñedos, reafirman las tradiciones de la zona.

Tranquilidad, días soleados, noches frescas, ricos vino y buena cocina. Que más se puede pedir?

Cocina y Vinos

La experiencia gastronómica es uno de los mayores atractivos de la vida de Patios, y nada mejor que un restaurante manejado y atendido por su propio dueño, el Chef Martín Garramón, quien supo instalar su laboratorio culinario en el corazón de las galerías del jardín. Es allí dónde con su equipo de chefs salteños ha logrado darle vida y alma al restaurante LA ROSA, que tiene vida más allá de los huéspedes del hotel y que recibe a visitantes de todo el mundo.

La Bodega

Ubicada sobre la legendaria ruta 40, que recorre de sur a norte el país, siempre con la cordillera de lado, se enmarca en una de las más increíbles y tradicionales fincas de Salta, la que contiene tanto al hotel, a la bodega y a más de 480 hectáreas de viñedos propios. En conjunto con Patios convierten el predio en el polo de enoturismo más interesante del norte Argentino, fusionando vinos de alta gama, gastronomía salteña contemporánea y una hoteleria world class.

En la visita a la bodega se propone realizar un recorrido que finaliza con una degustación de dos varietales, y cuya duración es de 45 minutos. La misma se puede realizar de lunes a viernes tanto a las 10, 11, 12, 14.30, 15.30,16.30 17.30 o 18.30 hs. Y los sábados, domingos y feriados, a las 10, 11 y 12 hs.

Beber el cielo

Glam Out viajó especialmente a la bodega para conocer sus novedades y poder degustar los mejores exponente de su última cosecha, entre los cuales destacamos los siguientes:

EL ESTECO BLANC DE BLANCS 2017 ($470)

Blend de Chardonnay, Marsanne, Roussanne, Viognier y Torrontés, se inscribe en la genial tendencia de combinar distintas variedades de uvas blancas para elaborar un vino de alta gama fresco, elegante y con mucho equilibrio. En este caso, el blend de la casa cumple de sobra, ofreciendo un trazo super fresco, rica untuosidad y una acidez marcada pero muy agradable, que invita a beber la siguiente copa. De perfil cítrico y con notas a frutas blancas tales como la pera y el durazno, resulta un blanco ideal para el aperitivo, super elegante y muy bebible. Fue elaborado en un 90% en huevos de hormigón junto con una parte en toneles de madera (solo el Chardo). Atenti que se trata de una novedad: es la 1era cosecha en salir al mercado.

EL ESTECO BLANC DE NOIR 2017 ($470)

Atractivo Pinot Noir de altura, elaborado en los nuevos viñedos de Chañar Punco, a 87km de Cafayate, cruzando el límite con Catamarca, en lo que representa una búsqueda incansable de la bodega por expresar lo mejor del terroir de los Valles Calchaquíes.

Al igual que el anterior, se trata también de un lanzamiento, con las primeras botellas disponibles lanzadas éste año. Para elaborarlo se utiliaron racimos enteros de uva al momento de prensarlos, sin que el contacto con el hollejo sea muy prolongado, para evitar que el jugo adquiera demasiado color. Lo justo y necesario, para darle ese toque a la Provence, que tanto se busca en los nuevos rosados. Piel de cebolla en la vista, tenue en su intensidad y super chic. En la boca despliega un touch de fruta roja, seguido de un trazo citrico y mucha frescura. Un vino piletero pero con mucho glamour, ideal para tardes soleadas de primavera, o para abrir el apetito en una cena invernal, rodeado de amigos.

EL ESTECO OLD VINES 1958 CRIOLLA 2017 ($595)

Proveniente de viejas viñas de uva Criolla, entrega mucha fruta roja y un trazo algo terroso de fondo, sin perder vivacidad y esa expresión primaveral tan propia de esta uva. Rica frescura y acidez.

Para elaborarlo probaron varios metodos y se quedaron con el huevo. Su fermentación fue realizada en un 75% como un vino tinto, separando el jugo de los hollejos en el tramo final para reducir la carga de color y taninos. Con esto lograron minimizar la parte astringente de los mismos para que resulten más agradables.

La Criolla vive su momento de auge, en el que se persigue extraer de ella la mayor calidad posible, luego de haber sido usada durante años sólo para vinos muy masivos. Esta etiqueta es un buen ejemplo de los buenos resultados que este trabajo viene consiguiendo.

EL ESTECO OLD VINES 1946 MALBEC 2017 ($595)

Como en todos los Old Vines, buscan la expresion del terroir y de estos viñedos viejos con muy bajo rendimiento (lo que permite que lo mejor de cada planta se concentre en una menor cantidad de racimos). De entrada muy delicada en boca, se despliega bien lineal y con mucha elegancia, mostrando su cara mas potente al despedirse, dejando un agradable recuerdo y un largo final.

La linea de tintos se completa con un Cabernet Sauvingon, lanzando al mercado unas 8 mil botellas al año por cada variedad.

FINCAS NOTABLES CABERNET FRANC 2015 CUARTEL 5 ($705)

En esta línea son todos varietales, single parcela, que pasan por barricas de roble francés nuevas durante al menos 15 meses. En este Franc se perciben aromas a morron asado muy en primer plano, seguido de trazos mentolados y la parte herbal tan propia de la variedad.

Muy bien integrada la madera, que le aporta estructura pero no lo invade. En boca manda la fruta algo negra y de nuevo el pimiento asado pero sin protagonizar. Se siente su peso y densidad en el medio de la lengua pero gracias a su acidez, el vino fluye y se vuelve super bebible a pocos minutos de abrirlo.

ALTIMUS MMXIII ($1.232)

Es el icono de la bodega, compuesto en esta añada por las variedades Malbec, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. Las mejores barricas forman parte del corte que suma en esta cosecha unos 15 mil litros en total. Cada variedad pasa al menos 12 meses en barricas nuevas de roble frances y luego 6 meses mas como parte del blend. El corte va variando en proporciones y variedades, habiendo llegado a incluir hasta cinco cepas diferentes en la añada 2005.

Al beberlo se siente como el vino va creciendo en la boca, ofreciendo muchas capas de sabores, algo mas cocida pero muy viva y al frente, junto con la madera. Es aristocratico y de gran elegancia, pero mantiene su caracter bebible, sobre todo con comidas de igual intensidad, como una buena carne asada.

Perdura y perdura, mostrando taninos elegantes y super bien integrados, los que mejoraran con el tiempo. A partir de la cosecha 2010 ganó en frescura y linealidad, dejando a la madera en segundo plano (antes eran mas golosos y maderosos, acorde a lo que demandaba el consumidor).

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DATOS ÚTILES

> Beber: www.elesteco.com

> Soñar: www.patiosdecafayate.com

Javier Menajovsky

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