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Etiquetas23/07/2018

Vinos de Potrero presentó su primer vino blanco

La bodega familiar de Nicolás Burdisso y su mujer, Belén Soler Valle, sigue dando muestras de la solidez de su proyecto. Con la elaboración a cargo del experimentado enólogo Bernardo Bossi Bonilla, acaba de sumar un exquisito Chardonnay a su línea, que apuesta por el mismo estilo de frescura y modernidad con el que ya eran reconocidos sus tintos. Un ejemplar que llega con la tipicidad de Gualtallary, super bebible y canchero, hasta para beber en invierno.

Vinos de Potrero es el proyecto que soñaron el jugador de fútbol Nicolás Burdisso y su esposa Belén Soler Valle, manager de la bodega. Compraron su primera finca en el año 2018, en Gualtallary, Valle de Uco, provincia de Mendoza. Poco a poco se fueron rodeando de profesionales y apoyando en patrones de calidad bien altos para llegar a plasmarse en el proyecto que es hoy. Sumado al expertise de referentes como Bernardo Bossi Bonilla en la elaboración, Wine Idea en el desarrollo del proyecto y Aurea en su comercialización, Vinos de Potrero salió a la cancha con un equipo de primera, buscando ser un fiel representante de lo que su terroir es capaz de dar.

En su reciente lanzamiento encontramos un Chardonnay que corre por el lado de la modernidad y la frescura, tan propia de su terroir y del aire que se respira en el Valle de Uco, de donde salen algunos de los vinos más faciles de beber de los últimos tiempos. Hablamos de un vino blanco que muestra el perfil típico de los que nos entrega su uva, pero en la cual se ha logrado equilibrar tanto su expresión cítrica como su costado tropical, en un Chardo que no empalaga ni que resulta pesado como los old school.

Bautizado como Chardonnay de Potrero, su cosecha 2017 proviene de un viñedo ubicado sobre el margen este de la ruta 89, en Tupungato, Mendoza. Sólo un 10% del vino fue fermentado en barricas francesas usadas, aportando una sutil estructura a un blanco donde un toque de madera le sienta genial, pero sin invadirlo en exceso. Para completarlo, un 20% del vino fue criado seis meses en las mismas barricas.

Sale al mercado con un precio sugerido de $295 y se consigue en un selecto circuito de vinotecas y restaurantes, incluso en algunos de Italia, donde han comenzado a exportar con mucho suceso (recordemos que Nicolás juega actualmente en el Torino, ciudad donde reside junto a su familia).

Terroir y Potrero

Unidos por la contradicción, cuanto más pobre sea el Terroir y el Potrero, mejores serán los resultados.

Para concebir un vino de excelencia, la vid necesita de un Terroir que desafíe al máximo su potencial, al igual que ocurre en la formación de un jugador de excelencia, que necesita de un potrero que de joven estimule sus virtudes y forje su talento.

En la Argentina, para muchos, tierra de los confines del mundo, se conjugan ambos conceptos: Terroir y Potrero. Quien pueda destacarse con la pelota en una tierra árida, con desniveles y charcos de agua, tendrá un juego distinguido que se destacará en los mejores estadios del mundo. Aquella vid que tolera el crudo frío de la noche y el abrasador sol del día, la falta de humedad y la altura de los Andes para sobrevivir, conseguirá que sus frutos maduren de manera excepcional.

Una linda analogía que esperemos nos siga brindando algunos de los mejores ejemplares del mundo tanto en el futbol como en el vino.

Javier Menajovsky

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