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Etiquetas09/08/2018

Un viaje en el tiempo a bordo de un Ultra Malbec

La ciudad de Buenos Aires fue el escenario elegido por la Bodega Kaiken para realizar una atractiva cata vertical de Ultra, su etiqueta de Malbec más emblemática. En un recorrido que abarcó 13 años de historia, la experiencia dirigida por su enólogo Rogelio Rabino, permitió descubrir la evolución de nuestra cepa insignia a lo largo del tiempo, tanto en el estilo de la casa como en el de toda la vitivinicultura local.

Producto de una ocasión inédita para Kaiken, su enólogo principal, el genial Rogelio Rabino, se dio cita en Buenos Aires, en las oficinas de la distribuidora Ley Seca, para encontrarse con un grupo de periodistas especializados, a quienes invitó a viajar en el tiempo a través de algunas copas de Malbec. Más precisamente, a bordo de diferentes añadas de su etiqueta emblemática, Kaiken Ultra Malbec.

Inaugurada en el año 2001 por el reconocido winemaker chileno Aurelio Montes, fundador de la prestigiosa bodega chilena Viña Montes, y comandada durante los primeros años por su hijo Aurelio Montes Jr., Kaiken supo construir un gran prestigio en la elaboración de vinos de este lado de la cordillera, todos dotados de un estilo fresco, moderno y muy bebible. Con viñedos propios esparcidos entre el Valle de Uco, Agrelo y la localidad mendocina de Vistalba, donde se asienta su elaboración, ha logrado en pocos años ganarse un lugar privilegiado tanto entre los conocedores como entre los consumidores entusiastas de todo el país. Y en ese camino el Malbec se destacó como protagonista central y principal impulsor del crecimiento logrado por la bodega en los últimos 15 años, donde el boom que se vivió por este varietal a nivel internacional les permitió una presencia en más de 60 mercados alrededor del mundo.

Producto de este furor global por el Malbec, la vitivinicultura argentina vivió una auténtica revolución por la calidad que la transformó por completo, mutando en pocos años el perfil de vinos exigido por los consumidores, tanto los de aquí como los de allá. Y entre ellos, el cambio más notorio que emergió es el de beber vinos más frescos, jugosos y con menor presencia de madera en su expresión.

Ultra evolución

Con un salpicado de añadas que cubrieron 13 años de historia del Malbec más importante de la bodega, comenzando en el 2004, año de su primera elaboración, y terminando en el 2017, ejemplar que aún se encuentra reposando en barricas de roble, el enólogo propuso una lúdica e instructiva aventura a los especialistas. Un recorrido que permitió observar el impacto del clima de cada cosecha así como la evolución de las decisiones de elaboración tomadas por cada uno de los winemakers a cargo de cada etiqueta (la primera cosecha en la que intervino completamente Rogelio Rabino fue en la 2015).

La línea Ultra es, dentro del portfolio de la bodega, la que ofrece una expresión algo más clásica que el resto de sus vinos, ya que apunta a los consumidores que valoran la influencia de la madera en los vinos top. No obstante, y acompañando los cambios que va pidiendo el mercado, hoy vive una transformación donde viene reduciendo su protagonismo, observación que se vé magnificada al poder comparar tantas cosechas diferentes.

En todos se mantiene una característica en común: luego de su fermentación, el vino reposa durante 12 meses en barricas de roble francés. Lo que ha cambiado a lo largo del tiempo es el uso y las proporciones de contacto con las mismas, comenzando en el 2004 con el 100% del vino criado en barricas de primer uso, hasta reducirse a un tercio del mismo en contacto con madera nueva, junto con los dos tercios restantes reposando en barricas de segundo y tercer uso.

Siempre fieles a su estilo, en el cuál se aprecian tanto la estructura, como la complejidad y un largo final, atributos construidos a base de taninos persistentes y firmes, aunque suaves y muy bien integrados, son vinos que no decepcionan al consumidor tradicional de etiquetas de alta gama acostumbrado a encontrar en ellas todo lo que le han enseñado las bodegas argentinas en los últimos años que un vino de éste nivel debe ofrecer: madera, concentración y una presencia de fruta madura que acompaña a las notas ahumadas y especiadas que le aporta su paso por roble.

Ahora que el paradigma ha empezado a cambiar (y por “ahora” nos referimos a lo que viene sucediendo en los últimos tres o cuatro años, que es el tiempo mínimo en el cuál se puede apreciar un cambio de tendencia en un producto con tanta inercia estilística como el vino), también empiezan a hacerlo estos vinos, los únicos que estaban más atados a éste perfil en el portfolio de una bodega que desde siempre coquetea más con la modernidad que con el clasicismo (y aún más desde la llegada de Rogelio Rabino al timón enológico).

Hoy los Ultra pueden describirse más por sus atributos de mineralidad, fruta fresca, elegancia y sensualidad, que por los cuales era reconocido hasta ahora, en los que la madera no desapareció pero si claramente ha pasado a un segundo plano. “Ultra Malbec es un vino en el cual queremos que se exprese con fuerza el anhelo del equipo de enólogos de Kaiken por obtener y compartir la mejor expresión de los terroir de nuestras fincas”, comenta Rabino, quien agrega “son vinos con mas frescura que las cosechas anteriores, 1/3 de los vinos se cría en barricas nuevas y los 2/3 restantes en barricas de segundo y tercer uso, lo cual contribuye a resaltar y potenciar los caracteres frutales.”

En un reciente viaje a la bodega pudimos comprobar que ésta tendencia se afirma en todos sus vinos, así como en los próximos lanzamientos y ensayos. Un camino sin retorno hacia vinos más ligeros, frescos y bebibles, que en su búsqueda de calidad ya no necesitan exacerbar los atributos que le otorga la madera francesa sino, por el contrario, el carácter único y diferencial que le ofrece su propio origen. Toda una declaración de principios que desde aquí acompañamos.

El terroir

Los viñedos que proveen las uvas destinadas a la elaboración de este vino se encuentran ubicados en el Valle de Uco, el cual gracias a la gran variabilidad de alturas y suelos que presenta, permite obtener distintas y variadas características en las uvas, las que luego se traducen en vinos distintivos, de gran personalidad. La mayoría de las vides fueron plantadas antes de 1970 y sus uvas se cosechan de tres viñedos diferentes, partiendo por el de Vistaflores que se ubica a 1.400 metros de altura por sobre el nivel del mar, seguido de Gualtallary a 1.300 metros y finalmente Altamira elevado a 1.100 metros de altitud. No obstante al estar situados a diversas alturas y en distintas áreas, todos los viñedos poseen un suelo aluvional de similares características cuyas capas superficiales presentan algo de arena y limo, que dan paso inmediatamente a una gran concentración y densidad de piedras otorgando un excelente drenaje a los suelos y creando las condiciones ideales para el cultivo de uvas de gran concentración.

Los Ultra se consiguen en restaurantes y vinotecas a un precio sugerido de $430.

Javier Menajovsky

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